lunes, enero 09, 2006

Segunda parte. Capítulo XXXVIII

Así habla la dueña Dolorida o dolorosísima dueñísima, antes de contar su historia, y así le responde Sancho:

«—Confiada estoy, señor poderosísimo, hermosísima señora y discretísimos circunstantes, que ha de hallar mi cuitísima en vuestros valerosísimos pechos acogimiento no menos plácido que generoso y doloroso; porque ella es tal que es bastante a enternecer los mármoles y a ablandar los diamantes y a molificar los aceros de los más endurecidos corazones del mundo; pero antes que salga a la plaza de vuestros oídos, por no decir orejas, quisiera que me hicieran sabidora si está en este gremio, corro y compañía, el acendradísimo caballero don Quijote de la Manchísima, y su escuderísimo Panza.
—El Panza —antes que otro respondiese, dijo Sancho— aquí está, y el don Quijotísimo asimismo; y, así, podréis, dolorosísima dueñísima, decir lo que quisieridísimis; que todos estamos prontos y aparejadísimos a ser vuestros servidorísimos.»

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